Saltar al contenido
Ventana Mágica

Abominable

Los fines de semana acostumbro salir con mis amigas de la universidad y ese sábado no fue la excepción, esa noche conocí un hombre, desde el primer momento me cautivó, tenía una mirada oscura que me intimidaba, se acercó a mí de forma audaz, yo parecía estar hechizada por aquel caballero y sucumbí ante todas sus proposiciones.

Avergonzada por mis actos de la noche anterior, continúe con mi vida cotidiana, tratando de olvidar que había estado con alguien del cual no conocía ni el nombre. Pasaron días que se convirtieron en meses, descubrí que estaba embarazada y mi primer pensamiento fue interrumpir el embarazo.

Cometí una abominación imperdonable, con la intención de seguir adelante con mis planes. A partir de ese día tengo pesadillas con un bebé que oigo llorar pero no puedo ver, es un sueño repetitivo donde todas las noches busco el origen de ese llanto.

Al despertar veo en mi cuerpo marcas rojas de pequeñas manos, sobre todo en mis senos, mientras miraba en el espejo todas las marcas, vi el reflejo de una pequeña sombra en mi cama.

Las noches consecuentes la pesadilla continuaba, solo que ahora no era un llanto sino risas de niños a los que no podía encontrar. Siempre despierto sobresaltada de estos sueños, hasta que una noche sentí una pequeña mano sobre mi rostro, la realidad era peor que las pesadillas, no quería abrir los ojos, estaba aterrorizada, esa pequeña mano me acarició el cabello, sentí que alguien se acercó a mi oído y me susurró. – Mamá.