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Ventana Mágica

El mito de Pigmalión

El mito de Pigmalión

El mito de Pigmalión se refiere a un personaje mitológico obra de la cultura grecochipriota, su historia le dio nombre a la definición de un efecto psicológico estudiado recientemente, se trata del efecto Pigmalión o de la profecía auto cumplida, cuya premisa indica que las expectativas que tiene una persona sobre otra repercuten en el logro de una determinada meta por el fuerte deseo que lo impulsa.

Por ejemplo cuando un boxeador se perfila como favorito para resultar ganador en su próxima pelea tiene una probabilidad muy alta de conseguirlo, porque la alta expectación que tienen las personas sobre él lo hace pensarse ganador, adoptará esa conducta y su trabajo mental favorecerá su participación. A este efecto se le conoce en la psicología como Pigmalión y su nombre se debe al  mito de Pigmalión y Galatea cuya narración resumen haré a continuación.

El mito de Pigmalión y Galatea

Según el libro Pigmalión era rey de Chipre y tenía grandes habilidades para la escultura, sus estatuas eran apreciadas por ser perfectas, reales y casi respirar, era el mejor escultor de su época, dedicaba todo su tiempo al arte y nunca se enamoró, todas las mujeres le parecían de poca belleza y estaba negado a contraer matrimonio. Muchas fueron las mujeres que admiraban su trabajo en el arte y lo halagaban buscando captar su atención, pero él solo pesaba en sus estatuas, veía a las mujeres solo como modelos para sus esculturas pero no como compañeras.

mito de Pigmalión
El mito de Pigmalión

Una noche mientras Pigmalión dormía se le apareció en sueños Afrodita la diosa del amor, le dijo sentirse deshonrada por él, al negarse a amar a una mujer habiendo tantas que le pretendían, le ordenó elegir una como esposa sino ella lo haría por él. Pigmalión avergonzado le pidió tiempo para crear su obra más importante, crearía una estatua de la mujer más hermosa vista jamás en su honor y luego se casaría. Afrodita complacida aceptó y le concedió tiempo para su arte.

A la mañana siguiente Pigmalión fue al puerto y encargó traer de África el marfil más fino y blanco que hubiera, sabía que tardaría varios meses en llagar pero no le importó. Una vez tuvo el marfil se dedicó a hacer bocetos para sus estatuas buscando la posición ideal para su obra, estaba perdiendo mucho tiempo y Afrodita se impacientaba, él decía que el arte no puede apresurarse y pidió más tiempo para llevar a cabo su obra.

Pigmalión

Un año después comenzó a trabajar en la estatua de tamaño real, era perfecta, luminosa y su belleza no se comparaba con la de ninguna mujer, su figura era realista en todos sus detalles, el cabello parecía caer con naturalidad, sus ojos parecían mirar y se podía ver la luz del día en ellos, sus labios invitaban a besar, era más que una estatua una mujer inmóvil. Pigmalión quedó impresionado por su propia creación, no dejaba de mirarla, pensaba que cobraría vida en cualquier momento, si él mismo no la hubiera hecho con marfil pensaría que era una mujer real, la más hermosa de todas.

El la besó y se sintió correspondido, en su mente podía escucharla decir palabras dulces y sabias, siempre pensaba en ella, cuando miraba el mar veía sus ojos, cuando veía las flores pensaba en sus labios, la envolvió en vestidos y joyas, puso un anillo en su dedo y le regalaba flores todos los días. La llamo Galatea y dormía con ella en su cama cada noche.

Afrodita se mofaba de aquel hombre que despreció a cada mujer frente a él y que finalmente se había enamorado de una estatua, pero conforme al acuerdo le preguntó a Pigmalión si había encontrado a una mujer para casarse, a lo que él respondió que sí la había hallado, era su escultura y le pidió darle vida, pues no podía amar a ninguna otra mujer.

Pigmalión

Afrodita sabía que el corazón de Pigmalión finalmente se había enamorado y la había honrado haciéndolo, así que decidió concederle su deseo. Pigmalión corrió a ver a Galatea, la encontró inmóvil como siempre y lloró sin consuelo, tomo su delicada mano y la acarició, poco a poco sintió suavidad y calor en sus dedos, la dura estatua se estaba haciendo blanda, su color estaba pasando del blanco marfil a una piel sonrojada y tibia. La escultura comenzó a moverse dejando caer su largo cabello en su espalada, abrió los ojos y lo miró, estaba viva y su vida hacía a Pigmalión el hombre más feliz que haya caminado en el mundo.

Se casó con Galatea y descubrió que no era una mujer perfecta, porque ninguna persona lo es, la perfección solo estaba en sus ojos que la miraban con amor.

El mito de Pigmalión ha dado pie a la creación del arte en la pintura, a parte del libro también tiene un manga, una película e infinidad de expresiones artísticas como el teatro.